BRASILIA, Brasil.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aterrizó esta mañana en Brasil, primera escala de una gira de cinco días que lo llevará también a Chile y El Salvador. Tras su arribo, fue recibido por la mandataria anfitriona, Dilma Rousseff, en el Palacio de Planalto.

Se supone que el encuentro marca el regreso a la cordialidad en las relaciones bilaterales después de una época de discrepancias entre la Casa Blanca y el presidenta anterior, Luis Inacio Lula Da Silva. Acompañado por su mujer, Michelle, y por sus dos hijas, Malia y Sasha, el norteamericano desembarcó sonriente del Air Force One y fue trasladado al Hotel Royal Tulip, cuartel de su fugaz estancia en Brasilia.

La familia pasará menos de 12 horas en la capital, antes de poner rumbo a la segunda y última parada brasileña: Río de Janeiro. Los portavoces estadounidenses no han aclarado en los días previos qué es lo que Obama hará durante su visita y se espera, por lo tanto, con impaciencia lo que diga en la rueda de prensa prevista para esta tarde. (Especial)